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Categoría: Autosatisfacción
Autor: kazMALA

Mi fantasia sola en casa

Decidí empezar a escribir por aca porque siempre leo historias para ponerme caliente y tocarme un rato.

Hoy les voy a contar como fue mi fin de semana.

Para ponerlos en contexto, tengo 20 años, mido 1,60cm, soy morocha y de ojos claros. No sé qué me pasa últimamente, pero vivo caliente, tengo ganas de tocarme todo el tiempo y asi como llego al orgasmo quiero volver a empezar de nuevo.

Esta semana tenía casa sola y hacía mucho no pasaba por lo que me acosté a dormir una siesta que todos sabemos que nunca terminan. Así que por las dudas me lleve mis juguetes a la cama. Esta vez elegí un vibrador tipo conejito que mide unos 20cm y mi succionador. Tenía todo listo así que empecé a relajarme, pero la calentura vino sola. Abrí una página porno y busqué mi categoría favorita.

Empecé a pensar que la chica del video era yo, como le hablaba él a ella y todo era para mí. Fantaseaba que estaba acostada boca abajo y que un hombre un poco más grande que yo estaba conmigo. Me tocaba las tetas (que por cierto las tengo bastante grandes, según me dicen) y empecé a bajar mis manos, tocándome arriba de la bombacha. Despacio ya noté que estaba toda mojada, metí la mano adentro y asi como creia, estaba empapada. Nunca había estado tan mojada.

Este hombre de mi fantasía me tenía acostada boca abajo, mientras me miraba, me agarraba las manos por atras y comenzaba a tocarme. Lo primero que hizo fue meterme un dedo, así sin previo aviso, yo salte del dolor, no lo esperaba para nada. “Que cerradita que estas” me susurro al oído. Poco a poco empezó a moverlo, entraba y salia.

Despues metio otro, yo no podía parar de gritar, me encantaba lo que me hacía. “Me encanta que grites asi, que te duela”. Yo estaba al borde del placer, abierta completamente para él, entregada, bien putita como me gusta ser. Sus dedos seguían entrando y saliendo de adentro mio, no paraba, cada vez iba más fuerte y yo no podia más.

“Pedimelo, sé que queres mi verga adentro, si te encanta”.

“Por favor, no aguanto más las ganas de que me la metas, damelo todo”.

Senti su respiracion agitada y asi como le habia pedido me la metió, entera y hasta el fondo. No pude más que gemir y entregar mi conchita.

“Asi me gusta zorrita, mira cómo te entra de ajustada. Me encanta que estés tan apretada. No se te ocurra acabar, no hasta que yo te lo diga”.

“No sé si pueda aguantar, me duele”.

“Vas a tener que aguantar, no puedes acabar”.

Su verga entraba y salía de adentro mio, cada vez que entraba me dolia un monton, realmente era muy grande. Cada vez era más rápido, más, más y más. Aplastada por el sentia como su respiración fuerte se agitaba más y más. Me agarro del pelo y me dijo al oído: “Que puta que sos me encanta, vas a acabar cuando cuente hasta 10 y te vas a guardar toda mi lechita”.

Yo estaba a punto de colapsar, pero respire e intente aguantar, no sabía si iba a poder, pero tenía que hacerlo.

“1…2…3…4…5…6…7…8…”

“No aguanto más, no puedo aguantar, por favor déjame venirme”.

“No se te ocurra, cuando yo te diga, 9…10… ahora, acabame toda la verga”.

Aca acabé todo y el me acabo adentro. Sentí como me llenaban sus flujos y grite más que nunca: “Que puta soy, soy tu putita y me encanta”.

“Que lindo verte asi de caliente hermosa”.